Las tomentas junto a tí no existen

Esta noche me dio miedo la tormenta,
me refugié en tus brazos mientras la lluvia caía
y mi corazón se acompasaba con el tuyo.
El silencio se rompió con los truenos
que se aproximaban como los tambores de una batalla.
Pero me abrazaste y ya no pensé en ellos.
Ahí estabas, enroscada a mí, respirando suave,
y la lluvia seguía cayendo, y los rayos
iluminaban tu rostro que, junto al mío, sonreía.
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