Nada ni nadie

Las historias, hermosas o tristes, grandes o pequeñas, largas o breves, quedaron atrás. Nada ni nadie podrá perturbar nuestro sueño. Ningún fantasma podrá provocar sino el recuerdo que se queda en el rincón de nuestra memoria.
Esperaba hoy tu mirada y tu risa y después de unas palabras sin otro rumbo que el desván del recuerdo, me encontré de nuevo con tus lágrimas.
No puedo evitar tener pasado. No puedo impedir que éste irrumpa de tarde en tarde por el jardín de mi vida para decirme hola y adiós.
Pero nosotros caminamos juntos. Y ningún espíritu burlón o festivo podrá detenernos.
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Anónimo -