No hay

No hay otro pozo donde ahogarse que el abismo de tus labios,
ni otros brazos donde naufragar, sin vientos de poniente,
que los que me regalas cada noche.
No existen ojos, ni bocas, ni lenguas, ni manos
mas que los tuyos,
cuando me miras, me besas o me acaricias.
Y no querré morir sino a tu lado,
cuando una noche sin luna
la dama de negro venga a buscarme.
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Anónimo -