Pocas horas, ya llego

pequeña y triste como una niña
rescatada de un desastre.
Unos días donde el sueño precederá a la vigilia
y tú no estarás conmigo sino en mi corazón
donde siempre habitas.
Aún ese camino breve que se hace eterno,
ese viejo reloj que se resiste
a recorrer el espacio que nos separa.
Todavía mi cuerpo sin amparo,
el tuyo sin caricias,
la soledad que se vuelve a escribir.
Pocas horas, ya llego.
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Anónimo -