Y después Praga

Esos puentes , ese castillo, esa plaza donde hace unos años la gente pedía libertad. Esa ciudad misteriosa y mágica donde Kafka paseaba sus tribulaciones.
Ahora serás mía, nuestra, por unas horas. Ahora no te escapas, ni se te lleva tu río. No ahora, no hasta que me haya empapado con tu silencio o con tu ruido.
Hasta pronto Praga.
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