Sin tus besos

Ayer por la tarde el sol se fue temprano. No hallé
tus ojos tristes mirándome. La noche cayó deprisa
y tú estabas demasiado lejos.
El slencio se apoderó de la madrugada.
Apenas el sonido de los coches y las sirenas, siempre ruidosas,
atravesó mis sueños.
Y la cama era muy grande, y tu lado estaba frío.
Y amaneció hoy sin tus besos. Esos besos que ya espero muy pronto.
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